Reseña del libro "El Periodico es un Cruel Amante"
Prólogo de Emilio Gil. Ilustraciones de Raúl Arias.
Esta obra no es una novela romántica. No es un libro de autoayuda (bueno, a lo mejor para el autor sí lo es). No es una guía, no es una compilación de trabajos, ni un manual sobre lo que se debe o no se debe hacer, ni en la vida ni en el trabajo. Es un pequeño volumen lleno de suspiros, de lamentos, de alegrías, de carcajadas y exabruptos, de errores y de aciertos (sin orden ni concierto) a lo largo de las andanzas de un periodista y diseñador gráfico en los atribulados pasillos de la redacción de un periódico español.
Rodrigo Sánchez, nacido en Madrid en pleno siglo XX, ha trabajado durante treinta años en la redacción del periódico El Mundo. Diseñador internacionalmente reconocido y aclamado, es considerado como uno de los mejores directores de Arte periodísticos del planeta (y no es vacile).
El periódico es un cruel amante es su carta de amor y de despedida a esos treinta años de comunión con las noticias, las tipografías, las fotografías, las infografías y las ilustraciones en un relajado y sincero alegato sobre la libertad de expresión y el amor por un oficio que se
acaba.
Este libro es lo que es. Un diario encuadernado en rústica a columna ancha y ordenado con desdén. Sin pretensiones de cambiar nada, sin
ambición. Casi sin ilusión. Escrito por la amargura de un amor no correspondido, con la congoja de la felicidad perdida, con la ansiedad
del adiós súbito del ser querido.
No es un «pongo a Dios por testigo», porque sabemos que el autor volverá a pasar hambre. Tampoco es un aprendizaje del error. Pues también estamos seguros de que, aunque el autor ha aprendido de sus errores, tiene la imaginación suficiente como para cometer y disfrutar
errores nuevos.
Estas páginas han sido una terapia de reflexión y recuperación del orgullo herido de un profesional expuesto a las vicisitudes de un océano de egos, ambiciones, complejos, rencillas, venganzas y miserias humanas. Lo que viene siendo la redacción de un periódico, lleno de grandes personas y mediocres miserables.