Reseña del libro "Saliendo del Clóset: Crónicas Para Reír y Pensar"
Como apunta José Hugo Fernández en el prólogo de este delicioso libro de Pablo Socorro, adentrarse en sus 27 crónicas es como estar sentado en un parque o en la barra de un bar o en la esquina de cualquier barrio de La Habana, "escuchando a esos prolíficos jodedores y filósofos de café con leche que se dan silvestres entre nosotros, igual que las flores del romerillo. Es la apoteosis del gracejo criollo, aliñado con sabiduría callejera y robustecido, para el caso, por el dominio del arte narrativo y la sagacidad idiosincrática que sólo proporcionan muchas lecturas, junto a una larga experiencia cosmopolita". Se trata del cuajo de un ajiaco entre cuyas prodigiosas viandas y tocinos han hervido, revueltos, el afilado poder de observación de Secades y la enjundiosa y retozona chispa de Álvarez Guedes, con el soporte de la rica tradición del costumbrismo cubano. Exponentes modelos del ingenio y el delicioso sarcasmo de este autor son la crónica que da nombre al libro, Saliendo del Clóset, y otra titulada Yo nací un día en que Dios estaba enfermo. En ambas, Pablo J. Socorro se burla de sí mismo. Y ya que empieza por reírse de sí mismo, Socorro no pondrá reparos a la hora de vacilar al más pinto, sea una amiga suya, "Esperanza, la del culo triste"; o los mandatarios que se envician con el poder, "Los pañales y los políticos hay que cambiarlos a menudo. Ambos por los mismos motivos".